Descubriendo a la Diosa
Según datos históricos el ser humano ya tenía creencias
animistas hace 250.000 años y datan las creencias teístas, Diosa, Dios o Dioses,
desde hace aproximadamente 14.000 años, aunque hallazgos más recientes dan una
vuelta a la historia antigua, situándonos en unos 30.000 años de antigüedad.
Objetos, templos y formas de sepultura de los primeros grupos
humanos dan constancia de estos hechos.
Diversos hallazgos arqueológicos nos han demostrado que ya
nuestros hermanos Neandertales, se preocupaban por enterrar a sus difuntos de x
forma, o hacer rituales de atracción de lluvia y abundancia para sus cosechas,
ciclación con las estaciones, las fases lunares y el cosmos, entre otros.
Lugares sagrados, bien de rituales o encuentros
estacionales, fueron creados a lo largo y ancho de la Tierra.
Fueron estos rituales ceremoniales los que ayudaron a esos
grupos humanos a crear una identidad colectiva y un sentimiento de pertenencia.
Se formaron grupos de personas y tribus creyentes y
veneradores de deidades antiguas y se construyeron lugares sagrados donde
reunirse y llevar a cabo las ceremonias ritualistas.
Según numerosos hallazgos arqueológicos la gran mayoría de
estas deidades antiguas veneradas por nuestros antepasados, eran femeninas.
El culto a la Diosa se dio en todo el planeta conformando
culturas colaborativas, ricas en el respeto y el cuidado a la mujer y por tanto
a la veneración y cuidado de la misma como encarnación en la Tierra de la
Diosa.
Estas sociedades, donde la colaboración era la norma, son
llamadas sociedades matrifocales o matrísticas, no matriarcales.
Es importante partir de esto y explicarlo para que podamos
entender la forma de vivir de nuestros ante pasados y por lo tanto así,
comprender la belleza del lenguaje y mística que aquí expongo, centrada en la
cultura de la Diosa.
El termino denominado como patriarcal o patriarcado, del que
seguro has oído hablar, surge como nombre dado a las sociedades posteriores
(historia actual) dominativas y jerárquicas, cuya herencia, normalmente, pasa
de padres a hijos (varones), de ahí la terminología.
En las sociedades gilánicas, matrifocales o matrísticas el
legado pasaba a manos de madres a hijas, normalmente, y en ellas, según los
datos recabados, la mujer no estaba por encima del hombre, ni existían rangos
jerárquicos como norma generalizada, por lo tanto es un error igualarlas a las
sociedades posteriores y utilizar un término similar como en este caso sería
matriarcado, ya que no, las mujeres no eran las que mandaban pero si, la mujer
y su vientre nutricio era el punto focal de las tribus o grupos sociales y las
deidades femeninas o Diosa Madre, su culto principal.
En la Torá, en el Bereshit, el término Elohim, Dioses en
plural, femenino y masculino, nos deja muy claro qué, en el principio, todo
estaba compuesto por la dualidad Madre y Padre, femenino y masculino, Dios y
Diosa.
La existencia de un único Dios, masculino, es interpretación
e imposición en tiempos posteriores por las religiones actuales y por el
sistema social patriarcal.
Encontraremos también en estas religiones algunas reminiscencias
o sincretismos de la Diosa, ya que, para convertir a las personas creyentes en
la antigua religión de la Diosa, se adaptaron muchas de sus costumbres y
festividades, adoptando también algunos de los arquetipos de las deidades
femeninas antiguas, en otras ocasiones ocultadas por sus mismos devotos y transmutadas
en las Vírgenes y Santas de la nueva religión.
Os hablaré sobre ello también aquí.
Si antes no has escuchado o leído sobre la terminología de
nueva o vieja religión te pongo en contexto antes de continuar.
Se les llama nueva religión o nuevas religiones a las
creencias monoteístas masculinas recientes o religiones de Abraham, situadas en
4.000-2024 años de antigüedad, en contraposición a las creencias o religiones
antiguas que datan, según los estudios actuales como os contaba al principio, de
aproximadamente 30.000 años de antigüedad.
Cito al caso también la terminología a.n.e o a.C y d.n.e o
d.C situándonos en la prehistoria antes de nuestra era o antes de Cristo e
historia (línea actual), que parte en occidente desde el año 1 de nuestra era o
también nominado como después de Cristo.
Continuo.
En la representación de las deidades femeninas ancestrales,
denominadas esteatopigias y conocidas como Venus Paleolíticas, vemos figuras
voluptuosas, marcadas vulvas y grandes pechos, pues representan a la Diosa
dadora de toda vida y, como contrapunto, a la que tras la muerte se vuelve para
que en su mismo vientre vuelva a renacer en una ciclicidad (espiral) constante
de vida-muerte-vida.
La arqueóloga y antropóloga lituana, Marija Gimbutas, basó
gran parte de su carrera en el descubrimiento de muchas de estas figuras en
yacimientos de la “vieja Europa” y, descifrando su lenguaje, el Lenguaje de la
Diosa, desafiando con ello las creencias y bases históricas anteriores sobre
las sociedades ancestrales (medidos-finales periodo Paleolítico, Neolítico,
Edad de los Metales)
La capacidad de la mujer de procrear relaciona a las
deidades femeninas con el nacimiento y la creación de todo el universo y de la
tierra, y por eso encontramos en distintas corrientes y religiones la figura de
la Magna Mater, Diosa Madre.
Comenzaré por hacer un breve repaso a algunas de estas
deidades ancestrales.
La Venus de Willendorf es una famosa estatuilla de piedra
caliza que data del Paleolítico Superior, aproximadamente entre 28,000 y 25,000
años atrás. Fue descubierta en 1908 en Willendorf, Austria, y se considera una
de las representaciones más icónicas de las Venus paleolíticas.
La Venus de Hohle Fels descubierta en 2008 en Alemania data
de entre 35.000 y 40.000 años de antigüedad, fue tallada en hueso de mamut
hembra y es una de las esculturas figurativas humanas más antiguas que se han
encontrado. Sus grandes senos, caderas y marcada vulva hacen creer que se trata
de una Diosa de la fertilidad antigua, aunque se desconoce su nombre y quienes
le rindieron culto.
Venus de Lespugue, encontrada en Francia y conocida por su
elegancia. Es una estatuilla de marfil tallada con gran detalle, con un tamaño
de aproximadamente 15 centímetros. Destaca por su peinado elaborado y su
postura seductora.
Esta Venus fue encontrada en la República Checa y es una de
las más antiguas. La llamada Venus de Dolní Věstonice data de alrededor de
29,000 años y está realizada en cerámica. Tiene aproximadamente 11 centímetros
de altura y destaca por su rostro detallado y sus proporciones realistas.
Encontramos un sinfín de estatuillas y simbología de la
Diosa Madre ancestral, algunas más conocidas de las que encontramos mucha
información y otras no tanto, de las cuales os iré descubriendo y desarrollando
en este blog y en mi perfil de Instagram dedicado a la Diosa @descubriendoaladiosa.
Existen otras numerosas Diosas de panteones y culturas
posteriores, Sumeria, Egipcia, Griega, Romana, Celta, Ibera, Nórdica, Maya,
Yoruba, etc. asociadas al amor, al mar, al conocimiento y la sabiduría, a la
guerra, la muerte y un largo listado de cualidades y atributos arquetípicos los
cuales también os iré descubriendo aquí.
Acompáñame en este recorrido por la historia, la mitología y
los arquetipos de las deidades femeninas, Descubriendo a la Diosa.
Al servicio de la Diosa y con todo mi amor:
Mariana.




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